El
mundo cultural se ve cada vez más afectado por la crisis económica. La pequeña
sala madrileña está viviendo en primera instancia la dificultada de sobrevivir
ante esta situación insostenible.
Miles de cartas de apoyo han llegado al Teatro de Cámara de
Chejov. En ellas pueden leerse mensajes como: “Estimado Ángel: quiero que sepas
que salgo del teatro amando más la vida. Salgo con deseos de ser mejor, y acaso
esa sea la más hermosa misión del teatro, y del arte, en general. Mi
agradecimiento es extensible a toda la compañía. Que os sirva de estímulo el
saber que nos hacéis bien a muchos. Un afectuoso saludo con mi amistad y
simpatía. Pedro”.
El Teatro de Cámara siempre se ha
caracterizado por la democratización del mundo escénico, por acercar la cultura
al pueblo con precios muy asequibles o incluso de forma gratuita. Esto ha
provocado que la dificultad de sobrevivir, sin la subvención anual que la
Comunidad de Madrid les proporcionaba (44.000 €), sea mucho mayor.
Pero lejos de rendirse, esta situación ha
generado actividades alternativas en la desesperación por intentar salvarse y
seguir adelante. Se han creado grupos para hacer Networking, se colocan huchas a la salida de los espectáculos para
que los propios espectadores pongan precio a lo que han visto, se organizan
teatros en los salones de diferentes casas, o incluso convierten a vecinos de
los barrios en socios y los incluyen en el proyecto teatral.
Son muchos los que apuestan por reinventarse y descartan por
completo la opción de renunciar a la pasión que mueve sus vidas. Entre ellos se
encuentran grandes personalidades del mundo del teatro como José Manuel Gorospe, el ex director del
Festival de Otoño o la productora del Teatro de la Zarzuela, Margarita Jiménez.
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/05/31/madrid/1338491973_560381.html
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